Hay días en los que simplemente te das cuenta de que la vida merece celebrarse. Días de sol en medio de nubes, días de tranquilidad tras semanas agitadas, salud después de haber «olido» un hospital…

salon Paula Holamama

Por eso este pasado sábado saqué toda la artillería pesada y monté una mesa de arriba abajo, aunque no hubiera más invitados que nosotros mismos y más motivo, que disfrutar.

mesa holamama

Una gran colcha en desuso me sirvió de mantel hasta el suelo, como unas enormes faldas de camilla para tapar esta vez la madera de mi mesa alemana. Me gusta ese cambio de look que supone en nuestro salón el hacer desaparecer la mesa de comedor por unas horas.

jarrones Paula Holamama

Un cuadrante de antelina que guardaba no se para qué, en el centro, aunque la próxima creo que intentaré hacerme con un mantón de manila (de los malos porque uno bueno da miedo mancharlo) que me sirva de centro de mesa y de contraste, para lucir esos tesoros que me regala mi cuñada cuando se va de anticuarios; jarrones de cristal, copas de colores…

cristaleria Holamama

Nada que celebrar, pero os aseguro que al terminar de comer nuestra sensación era que sin duda habíamos celebrado algo especial y digno de ser recordado por muchos años.

libreria Ikea Holamama

Feliz semana lectores y recordad que los mejores momentos de la vida suelen ser los que tu conviertes en dignos de archivar en la carpeta de «recuerdos».

 

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