Creo que este año daré un giro a mi mesa navideña. Si el año pasado la decoré en rojo y blanco para nochebuena, y en rosa y gris para navidad, la de este año será más «montañera», una mesa que mezcle el lujo discreto con motivos de caza y montaña. ¿Me acompañas? Ya tengo preparada la idea…

Una vez más mi casa es el lienzo en blanco para decorar una mesa navideña. Las paredes blancas y los muebles de madera color cerezo son la base para la decoración de navidad y he decidido darle un estilo rústico con algunos toques dorados, que por algo es navidad…

De base he puesto una colcha de piqué de color crema. Tengo una enorme mesa de 2,80 m de largo y me resulta muy difícil encontrar manteles generosos, por lo que muchas veces uso colchas para cubrirla. Como camino de mesa una bufanda que compré en Zara de caballero hace cinco años (cuando vivía en Alemania) y que ya no me pongo porque tiene bastantes bolitas.

Sobre la mesa distintos materiales, madera, cristal, cobre (mi tetera antigua me encanta), bajoplatos de ratán y por supuesto la lana del camino de mesa.

El centro de la mesa reune distintas cosas; además de botecitos de cristal como portavelas, también hay una astas de ciervo de papel maché de nuestra tienda, rodajas de madera que servirán de salvamanteles cuando venga la comida caliente, un centro de ramas de pino con velas reciclado que antes era un adorno de puerta y muchas velas de todo tamaño pero siempre blancas.

Me encanta como combina el cobre con el cristal y los cuadros del tartán de la bufanda. Estos dos portavelas de la imagen superior los encuentras en la sección de navidad de nuestra shop y son tan versátiles que los podrás colocar en distintos estilos de decoración.

Bajo los cuencos de cristal hay una servilleta de papel con el texto merry christmas (con el menú navideño las de tela y en una casa de niños, son un riesgo). Cada panecillo se ha atado con un trozo de ESTA cinta de rayas de Holamama y la cubertería dorada de Zara Home pone el contrapunto a la rusticidad de la mesa.

Sobre alguna de las sillas he colocado una piel artificial de Ikea para dar ese aspecto de chalet de montaña que buscaba…

Y mis lámparas de origami, que ahora más que nunca visten el comedor y resultan tan espectaculares.  Me preguntáis muchísimo por ellas, preguntad en Batavia.es, a ver si aún las siguen teniendo.

Como veís, una casa urbana puede transformarse con unos pocos detalles en un cálido y acogedor refugio de montaña durante unas horas. ¡No hace falta mucho para conseguirlo!

Si te ha gustado la mesa,¡ por favor! déjame un comentario aquí abajo, me encanta leeros y me siento muy acompañada cuando comentáis y puedo interactuar con vosotras después de haber pasado horas ideando y decorando mi casa para hacer este post 😉

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