El otro día leí un artículo en un periódico sobre como la ciencia está cambiando sus baremos a la hora de cuantificar la inteligencia de las personas. Hasta ahora la relación lógico-abstracta y matemática era la que cuantificaba el cociente intelectual, pero las cosas van cambiando y la creatividad y el proceso de adaptación al medio que ello necesita, están empezando a contar.

En el cole los niños que suelen triunfar academicamente son aquellos que sacan buenísimas notas tanto en aquellas asignaturas que requieren la lógica, como la física o las matemáticas, como en las que son meramente memorizables (como la historia o la filosofía) En el concepto actual de escuela, un niño inteligente es aquel que es capaz de brillar, sobre todo en las asignaturas más técnicas. Profesores y padres ponen siempre de ejemplo a aquel alumno aplicado que destaca, aunque luego sea incapaz de resolver un problema de adaptación sencillo como coger ocho cosas a la vez y trasladarlas de lugar con una mano atada a la espalda.

 ¿Es entonces más inteligente el niño capaz de ingeniar una manera de llevar todas esas cosas de un  lado para otro sin perder ninguna en el camino, o el otro que podrá resolver un complejo problema en el que aplicar distintas fórmulas y razonamientos?

La nueva teoría, la de las inteligencias múltiples habla precisamente de eso, de cómo el concepto de inteligencia puede darse en distintos ámbitos y cómo la escuela, y los padres por supuesto, han de ser capaces de descubrir en qué ambito va a destacar o puede llegar a destacar ese niño.

Este año decidimos cambiar a Clara otra vez de colegio. Después de vivir en Alemania, donde esuvo en una guardería para pasar a una escuela infantil en las que el conocimiento de la naturaleza y la creatividad eran clave, volvimos a España y comenzó su etapa de educación infantil en un centro concertado, en el que tuvo una profesora muy buena, pero que estaba claramente masificado y donde las teorías quedaban bastante en eso, teorías.

Allí oí hablar del concepto educativo de las inteligencias múltiples por primera vez desde mi llegada a España, pero hablando con padres que tenían hijos en cursos más avanzados, me explicaron que quedaba casi todo en la teoría a medida que los niños iban acercándose a la temida selectividad. Por algún motivo, por nuestro sistema de acceso a la universidad basicamente, los centros escolares «viven» de presentar sus números de aprobados y presentados a las pruebas de selectividad para captar nuevos alumnos.

Dichas pruebas han ido cambiando lentamente desde  los años 80 pero siguen siendo un baremo en el que la inteligencia analítico matemática y la memorización son la clave del futuro universitario de los alumnos. No puedo decir si esto está claramente mal o si es fácil cambiar el sistema, pero lo que me queda claro habiendo conocido a «fracasados universitarios» con una inteligencia fuera de lo común en campos como la creatvidad, la inteligencia emocional en relaciones sociales o la facilidad en aprender de manera autodidacta muchos idiomas, es que el sistema no funciona y que algo tendremos que hacer para cambiarlo.

Yo de momento he cambiado a Clara de cole, a aquel al que fuí yo de niña y que me convirtió en la persona que soy, y que espero que haga de ella quien ella deba ser.

Retomo el título de esta entrada y os pido vuestra opinión : ¿es la creatividad innata un síntoma de inteligencia?

Dejadme vuestra respuesta abajo por favor.

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